Me encontraba exhausta, las visitas al medico ya me estaban
agotando, todo por una misteriosa fiebre con la que me despertaba todos los
días y que luego desaparecía al pasar las horas, el único diagnostico una
infección pero aun sigo haciendo me análisis de todo y no me encuentran
absolutamente nada, estoy empezando a dudar un poco de las facultades medicas.
Esto no era grave pero si me resultaba molesto pues acarreaban otras cosas,
como mis extraños sueños y muchas veces jaqueca,
_ Merilin, Merilin deja de distraerte y vamos a casa_ Me
apresuraba mi madre, miles de veces le dije que no dijera mi nombre en voz
alta, odiaba quedarme tan descubierta frente a las demás personas quienes me
miraban, era de las chicas que les gustaba ser mas bien invisible.
Mi hermano mayor Evan nos esperaba a fuera en su auto, el definitiva mente
era todo lo opuesto a mi, suelto, liberal le gustaba mostrarse ante los demás,
ciertas veces lo envidiaba por su seguridad en si mismo y otras me resultaba
insoportable, pero siempre trataba de no hacerle notar ninguna de mis dos
percepciones. Nuestra familia se componía de nosotros tres, tan simple como
eso, ciertas veces se tornaba algo aburrido pero mayormente resultaba
entretenido.
Me gustaba ir mirando por la ventanilla perdiéndome en mis
pensamientos, alejarme de las discusiones triviales de la vida cotidiana,
podrían sentenciarme como una eterna soñadora, una Alicia que invocaba a su
país de las maravillas, la cotidianidad me resultaba sofocante, siempre
esperando una aventura detrás de cada esquina, esperando encontrar algún
significado más a todo, quizás por mis dieciséis años recién cumplidos me decía
siempre mi madre como si se tratara de una especie de defecto, yo lo veía más
bien como una virtud, muchos de mi edad solían ser muy negativos pero yo era
alguien muy positiva.
Ya en casa disidí subir a mi cuarto, quería continuar
leyendo aquel libro que tanto me gustaba, pero
cuando me acomodé en mi cama para comenzar a leer mi hermano entró al
cuarto sin golpear, abriendo la puerta de par en par
_ De nuevo vas a encerrarte, ese es tu problema Merilin por
eso siempre estas enferma
_ Solo necesito descansar un poco
_ De ninguna manera sal afuera ¡ahora!, ve y respira algo de
aire_ No tenía ganas de discutir con el
_ Esta bien pero me llevaré mi libro_ Le contesté
dirigiéndome a la puerta y exponiendo mi libro como si se tratara de un premio
y mientras bajaba por las escaleras oía aun replicar la voz de Evan
_ Esas porquerías afectan tu juicio, por eso vives en las
nubes
_ Pues lamento no ser una insulsa aburrida, esta soy yo y no
voy a cambiar por tus estúpidos reclamos_ Le conteste a pesar de no querer
pelear, ahí estaba mi lado rebelde saliendo a la luz. Cerre la puerta detrás de
mi yéndome al patio de casa, respiré hondo trate de calmarme y me senté bajo
el árbol grande y viejo que teníamos allí, era un día perfecto la brisa era
suave y cálida, el pasto estaba levemente húmedo y el sol brillaba iluminándolo
todo, sin embargo debajo de la sombra de aquel árbol donde me encontraba
parecía ser un lugar apartado al de casa, aquellas sensaciones me trasmitieron
tanta calma que me invadió la pesa des y el sueño, me aferre a mi libro y cerré
mis ojos un rato, podía oír un murmullo que imaginé serían los vecinos del otro
lado de la cerca, estaba acostumbrada a oírlos pelear y gritar, esta vez
parecía ser una discusión, aún así no abrí mis ojos, sin perder del todo mi
percepción se me hizo inevitable oírlos
_ ¿que aremos ahora?
_ No lo se, a alguien hay que informarle de esto_ Las voces
se iban acercado cada vez más
_ ¿y crees que nos escucharán? Se reirán de nosotros
_ tenemos que llevarle una prueva, con eso al menos
generaremos dudas
_ ¿y que prueva?
_ Un pedazo de su ropa o un mechón de su cabello
_ Pobre niña, no me gustaría ser ella en estos momentos
_¡Es una intrusa!
Me desperté al sentir demaciado sercana las voces, como si estuvieran
hablando frente a mi, extrañamente lo que me pareció ser pocos minutos fueron
horas, el sol ya había caído, me levante confundida y me dirigí de nuevo a la
casa, aquella extraña charla resulto ser muy perturvadora, ¿una intrusa? ¿a que
niña se referían? ¿y que desgracia era por la cual temerían ser ella?
_ ¡¡MERILIIIIN!! Vuelve a tierra estoy preguntándote si
quieres comer pizza o fideos con tuco_ De nuevo las preguntas triviales me
traían a la realidad
_ Cualquier cosa, no lo se, no tengo hambre
_ ¿Te has visto al espejo?, estoy segura de que has bajado
como 10 kilos, y no te interesa comer
_ No es que no me interese, es que estoy con poco apetito,
¿Que pasa hoy es el día en que se quejan todos de mi?
_ Nos preocupas hija, tu hermano y yo te notamos descuidada
de ti misma.
_ Si así fuera ni siquiera iría al medico, quizás
estoy...distinta, ya sabes diferente cambie debe ser la edad_ Mi madre se llevó
las manos a la cabeza
_ ¿Ya estuviste con un muchacho?
_ Por favor no hablen de eso enfrente mio_ Comentó mi hermano
sentado del otro lado en la mesa del comedor
_ No mama no es eso, hablo de mi personalidad, supongo_
Sentí la mirada reprovatoria de ambos y decidí subir a mi cuarto, me tiré sobre
la cama, esperando desaparecer, había muchas cosas que quería, una de ellas era
ser aceptada, odiaba que me criticaran tanto, me ponía de muy mal humor, a
veces quería irme, desaparecer, que al menos me valoraran al sentir mi
ausencia, yo siempre fui alguien de pensamientos diferentes, y quizás eso provocaba
tanta desaprovacion en los demás, sobre todo en mi familia que era lo que más
me dolía. Decidí no bajar a comer, me puse a escuchar música a todo volumen con
los auriculares bien puestos, pero a pesar de la intensidad de la canción que
sonaba en mis oídos el adormesimiento volvió a mi, cerré los ojos como lo había
echo en la tarde y de nuevo sentí la sensacion cálida de la brisa, al igual que
un dejavú , las voces que discutían en el árbol de nuevo las sentía cerca de
mí.
_ ¿Cuanto más tardarán en llegar?
_ La guardia real esta cerca, y el también viene
_ ¡el también!
_ Pues claro esto no pasa todos los días, quiere venir a
verla en persona_ esta vez parecía que hablaban dentro de un vaso el aire era
pesado, abrí mis ojos para tratar de entender de donde provenía todo aquello y
para mi sorpresa estaba de nuevo tumbada en mi árbol solo que el paisaje era
otro, era un bosque de arboles altos, el cielo se veía gris y había neblina
_ ¡¡ha despertado!!
_¡¡QUE MIEDO!!
_ ¿Quien está ahí?_ Pregunté al fin
_ Señorita no se enfade, trate de tranquilizarse estuvo
mucho tiempo dormida_ No podía ver de quien provenía las palabras
_ ¿Quien habla? ¿donde estás? no puedo verte
_ Eso me sonó a insulto_ Dijo la voz chillona que parecía
ser la de una mujer , cuando pude aclarar la visión de mis ojos observe a dos
personitas muy pequeñitas, como si se trataran de muñecos
_ ¡¡Que rayos son ustedes!!_ Me asusté al ver que se movían
_ oye eso si es ofensivo_ Dijo la mujer sita regordeta que
estaba junto a otro del mismo tamaño pero mas delgado y con una nariz grande
_ Lo lamento es que...estoy algo perdida...creo
_ Hicimos bien en avisarle a la guardia, esta joven cita me da
mala espina
_ Ya silencio Agata o aras que se enoje más_ Dijo el pequeño
miedoso
_Portié no te comportes con temor ante alguien que nos
insulta
_ No fué mi intención insultarlos de verdad_ Me levante con
cuidado ya que sentía mi cuerpo algo acalambrado_ Es que ...no se donde me
encuentro ni como llegue aquí, estoy ...asustada
_ Estas en los limites del reino y como llegaste aquí lo
desconozco, nosotros te encontramos de paso cuando salimos a recoger leña
_ Agata creo que no debimos..._ Pero antes de terminar de
hablar repentinamente unos caballos aparecieron en el lugar, llevando sobre
ellos hombres con armaduras que los cubrían por completo y tras ellos un
carruaje de aspecto tétrico. Definitiva mente aquel era un sueño, de los que
solía tener antes de despertar con fiebre. Vi que alguien se asomo para
observarme y luego bajo muy lentamente, un hombre de altura notable y hombros
anchos ocultos bajo una capa se divisó entre la tropa, llevaba el cabello rojo
carmesí rompiendo con la imagen lúgubre y gris de la escena, todos se apartaron
de su camino con algo de respeto y quizás temor, cuanto más se acercaba a mi
mas me perdía en sus rasgos, poseía un entrecejo fuerte que le aportaban una
mirada algo maliciosa, su gesto mostraba la seriedad y dureza de un emperador,
pero cuando lo tuve a pocos pasos no pude evitar notar sus ojos verde olivo,
tan transparentes, el sin envargo me miró como si yo fuera una cosa, cuando se
paro serca de mi, tuve que levantar la cabeza para verlo a la cara, y el
observó con profundidad a mis ojos, como si intentara hurgar en ellos
_ ¿De donde vienes y que quieres aquí?_ Entonces comprendí
que la intrusa era yo y todo aquel despliegue era por que alguien ajeno a aquel
lugar se apareció repentinamente sin permiso
_ Yo...vengo de...
_ No sabes o no quieres decirme_ Hablo el con severidad y
con una voz muy tenaz
_ Es que creo que perdí la memoria_ Era un sueño pero aun
así decidí no dar información
_Veo que eres muy lista, pero como comprenderás cuanto menos sepa de tí mas te volverás mi enemiga_ Había roto el limite del espacio personal, su mirada me quemaba y su respiración acelero mi corazón con brusquedad, la piel se me crispó, ¿era miedo?
_Llévenla al castillo_ Ordeno a sus hombres_ A los calabozos, la prisión mas apartada se quedará ahí hasta que decida enserio hablar conmigo_ Sus últimas palabras fueron severas al igual que su ultima mirada hacia mi, luego se giró dándome la espalda a lo que daría inicio a su sentencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario